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jueves, 21 de mayo de 2015

Mi lectura de "El ladrón de sueños" de Fernando M. Cimadevila

A finales de abril, en el blog Brownie y sus cosas, gané un ejemplar en papel de la novela "El ladrón de sueños. El mundo secreto de Basilius Hoffman", de Fernando M. Cimadevila. La idea era realizar una lectura conjunta y publicar después una reseña, pero, los que ya habéis leído alguna de mis entradas sabéis que yo no hago reseñas de las novelas que leo, tan solo escribo comentarios sobre mis impresiones personales.

"El ladrón de sueños" se sale del tipo de novelas que yo suelo leer pues, aunque últimamente he ido combinando diferentes géneros, lo cierto es que suele predominar la novela negra y la histórica o de época, pero nunca la fantástica y menos aún la juvenil. Aun así, he de reconocer que me he divertido muchísimo con su lectura y que ha resultado ser refrescante, una especie de spa para las neuronas en estas fechas de exámenes y entregas de material para el libro nuevo, etc.

martes, 12 de mayo de 2015

Otra forma de intentar cambiar el mundo: "Técnicas de educación e interpretación ambiental"



En mis primeras entradas hablé sobre aquel deseo de intentar cambiar el mundo con una frase, una novela, quizás un gran personaje. Pues bien, de momento mis intentos por conseguir que este mundo sea un poquito mejor pasan por un proyecto de cuento infantil del que ya os hablé, con la pulga Pi como protagonista, que está ya en fase de corrección y mejora gracias a nuestros lectores beta. Aunque, quizá, la mejor forma, y la que ya está materializada, sea este libro.

Es un libro técnico para ciclos formativos, certificados profesionales, etc., dedicados a formar o mejorar a los educadores e intérpretes ambientales.

lunes, 11 de mayo de 2015

Mi historia con "Hombres buenos" de Pérez-Reverte.

Hombres buenos


No hace mucho que soy lectora de Pérez-Reverte, quizá cuatro o cinco años. Antes tan solo había leído "La piel del tambor" y uno de la serie de El capitán Alatriste: "El caballero del jubón amarillo".
Un amigo me prestó "El asedio" y me sorprendió mucho esa forma tan directa de narrar, ese estilo suyo tan personal.

Así que cuando tuve noticias de que había publicado "El tango de la vieja guardia", me fui directa a la biblioteca a preguntar si ya lo tenían y me lo traje a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Y he de decir que, con esta novela, me enamoré como una tonta. Lo reconozco.

miércoles, 29 de abril de 2015

Relato "La maldición", para el taller de Literautas

Hace unos meses, en un programa de la 2 de TVE, hablaron de la web Literautas y de su peculiar forma de animar a escribir y aprender. Todos los meses proponen un tema o un título, como esta vez, sobre el que los participantes deben construir un relato de un máximo de 750 palabras. Días después, cada uno recibe tres textos anónimos de compañeros para que destaque las cosas positivas y aquellas que serían mejorables, pero siempre con un tono positivo de crítica constructiva. Ayer recibí mis tres comentarios, también anónimos. El primero que leí me dejó un poco "tocada" porque no había entendido nada de lo que yo había tratado de expresar y pensé que lo había escrito tan mal que no había quien lo entendiera. Menos mal que los otros dos comentarios sí que fueron positivos y alabaron la forma irónica de tratar el tema... Ya estaba yo por no volver a escribir más que la lista de la compra.

jueves, 23 de abril de 2015

"Porque somos lo que leemos, yo soy..."



Porque somos lo que leemos, yo soy...


... La insoportable levedad del ser, de Milán Kundera.

Mi historia con esta novela comenzó hace unos diecinueve o veinte años. Una persona muy especial me lo regaló con dedicatoria incluida. Había repetido un montón de veces que ese título me atraía de una forma extraña. A mis dieciocho o diecinueve años, aún pensaba cambiar el mundo con una novela maravillosa escrita por mí. De hecho, tengo muy vivo el recuerdo tanto del tema que quería tratar en mi obra maestra como su título... Por si acaso termino animándome a escribirlo, no lo mencionaré aquí, aunque dudo mucho que vuelva a sentir el mismo estado de ánimo que entonces me arrebataba el alma y hasta el sueño.

sábado, 11 de abril de 2015

Mi lectura de hoy: "Un hotel en ninguna parte". Aviso: esto no es una reseña



Como decía, esto no es una reseña, no me veo yo capacitada para comentar una novela como dios manda.

Puede que ni siquiera llegue a comentario. Pero es que paseando a mi perro iba contándome a mí misma esta entrada y me ha faltado tiempo para llegar a casa y ponerme a escribirla. Contratiempos tecnológicos en forma de actualizaciones de software y reiniciaciones varias me han obligado a coger lápiz y papel, después lo pasaré al blog.

jueves, 9 de abril de 2015

Colaboración en "4 Estaciones nº 1 Primavera" de La Esfera Cultural




Anoche puse el despertador a las siete de la mañana para levantarme con el sol y escribir. Hace un rato, he entreabierto los ojos y empezaba ya a entrar la primera luz del día por la ventana. He mirado el móvil y eran las 6:53. 

Mi primera intención ha sido levantarme a escribir, tratando de crear la famosa rutina tempranera del escritor, pero mi vista ha ido a posarse sobre el icono que marca que hay emails nuevos. Como soy más curiosa que un gato, lo primero que he hecho ha sido, evidentemente, mirar los correos. Y uno de esos era de La Esfera cultural, contestando unas preguntas que les mandé ayer.

lunes, 30 de marzo de 2015

El primero de mis relatos que verá la luz

Hace ya un par de semanas que lo sé. De hecho fue el principal motivo por el que me puse manos a la obra con el blog, Facebook y el nuevo perfil de twitter. Quería gritarlo a los cuatro vientos... ¿no hay más vientos? ¿Que sí? Pues a todos ellos también se lo quiero gritar.

En Ediciones Tagus propusieron un concurso de relato breve, máximo 3000 caracteres, que además se resolvería en muy pocos días. El premio era un pack de autopublicación. Pero, lo que más me interesó fue que se seleccionarían en total 35 relatos para publicarlos en un ebook junto a un relato de Javier Muñiz, el autor de "La chica del zapato azul". 

martes, 24 de marzo de 2015

Mil gracias a todos aquellos de los que voy aprendiendo

Soy una persona tímida, insegura. Sé lo que es la autoestima pero solo de oídas.

Publicar un tuit me cuesta un dolor de barriga. No os podéis imaginar el nivel de ansiedad al que llegaré cuando después de darle mil vueltas a estas líneas que ahora escribo, le dé por fin al botón de publicar.

Escribir en un cuaderno aquello que se me pasa por la cabeza debe de ser una de las cosas que más bienestar me ha aportado desde que era adolescente. Sin embargo, es una costumbre que no he sido capaz de seguir más allá de unas semanas seguidas. Es un misterio cómo una persona puede ser capaz de negarse a sí misma de forma inconsciente uno de sus mayores placeres.

Escritura de ficción he escrito muy poca. Apenas dos docenas de relatos que se han quedado en su gran mayoría en meros esbozos. He aquí otro placer negado que ahora retomo.

sábado, 21 de marzo de 2015

"El abuelo que saltó por la ventana y se largó"

Fuente: www.casadellibro.com
Esta novela, escrita por un simpatiquísimo Jonas Jonasson, fue una de las estrellas de 2012. Cuando lo leí por aquel entonces todavía no habían hecho la película, que yo me imaginaba protagonizada por un genial Kirk Douglas. Y, desde luego, no he querido verla, por si acaso, demasiadas veces ya he salido cabreada del cine por culpa de malas adaptaciones.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó es mucho más que un anecdotario que recorre la historia del siglo XX al completo. Muchos ya sabéis, porque apareció en todos los medios que se dedican a esto, que la historia comienza cuando un anciano a priori normal, momentos antes de que vayan a buscarle a la habitación de la residencia donde vive para agasajarle con una gran fiesta por cumplir cien años, decide fugarse escapando por la ventana. Ahí es cuando empezamos a ver que de normal no tiene nada nuestro protagonista y ya no podemos parar de leer.

viernes, 20 de marzo de 2015

Esta soy yo

Un trozo de mí
Nunca me gustaron los cuentos de hadas. Tampoco cayó en mis manos ningún tebeo de Mortadelo y Filemón.

Aprendí a querer pensar por mí  misma de muy chiquita, demasiado rápido, y por eso se me comieron las pesadillas. Soñaba con la muerte venida por muchos caminos distintos y mis gritos de terror despertaban a toda la casa. Pero aprendí a leer y mi hermana mayor me regaló una novela, la primera de muchas, y mi mente tuvo otra cosa en qué pensar: grandes aventuras dando la vuelta al mundo en ochenta días, naufragando y yendo a parar a la isla escuela de robinsones, huyendo del mundo refugiándome bajo el mar como el capitán Nemo, recorriendo cielo, mar y tierra con mi Albatros como en “Dueño del mundo”. Cesaron las pesadillas, comencé a soñar despierta y el mundo a preguntarse: ¿qué demonios le pasa a esa niña que anda siempre en las nubes?

Crecí un poco más y un día entré a hurtadillas en la habitación de mi hermana mediana y descubrí a Mafalda y quise ser como ella. Miraba las noticias e intentaba comprender algo, leía el periódico y me confundía aún más. De esta forma, sin notarlo nadie, ni yo misma, aprendí de política, de derechos humanos, de ecología, de compromiso e ideales, y cuando quise darme cuenta, ya era un proyecto de adolescente con el alma rota. Ni Platón ni Quevedo ayudaron a recomponerla, precisamente.

Y quise creer que podría algún día cambiar el mundo con una frase, una novela, quizás un gran personaje.