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martes, 24 de marzo de 2015

Mil gracias a todos aquellos de los que voy aprendiendo

Soy una persona tímida, insegura. Sé lo que es la autoestima pero solo de oídas.

Publicar un tuit me cuesta un dolor de barriga. No os podéis imaginar el nivel de ansiedad al que llegaré cuando después de darle mil vueltas a estas líneas que ahora escribo, le dé por fin al botón de publicar.

Escribir en un cuaderno aquello que se me pasa por la cabeza debe de ser una de las cosas que más bienestar me ha aportado desde que era adolescente. Sin embargo, es una costumbre que no he sido capaz de seguir más allá de unas semanas seguidas. Es un misterio cómo una persona puede ser capaz de negarse a sí misma de forma inconsciente uno de sus mayores placeres.

Escritura de ficción he escrito muy poca. Apenas dos docenas de relatos que se han quedado en su gran mayoría en meros esbozos. He aquí otro placer negado que ahora retomo.


Siempre me ha fascinado la figura del escritor, tanto la mítica como la real. La del desesperado bohemio medio alcohólico escribiendo en un café parisino y la del esforzado escritor que madruga para robarle horas al día y trabaja como un artesano con sus mejores herramientas y mucho amor por lo que hace.

Quizá sea precisamente por el gran respeto que le tengo a todo aquel que es capaz de escribir, ya sea un artículo periodístico, una entrada de un blog, o una larga novela, por lo que yo siempre me quedo paralizada por el miedo al ridículo. Me siento como una patética intrusa en un mundo demasiado bueno como para ser el mío. Y eso se aplica a todo, como decía antes, porque siento que molesto al tuitear algo o al compartirlo en Facebook. Siempre hay una maldita vocecita que no calla y que me dice que lo que tengo que decir no es interesante y que más me valdría no molestar con mis tonterías al resto del mundo.

Pero (por fortuna siempre hay un pero) he encontrado por la red personas que te contagian las ganas de pelear, que te dicen a las claras que sí, que esto es duro. Que si te dijeron que era fácil, te mintieron. Que se trata de ir aprendiendo. Que a escribir se aprende escribiendo así que, sin excusas, hay que ponerse a ello, todos los días.

Así que esta entrada viene a ser un apartado de agradecimientos a todos aquellos escritores que emplean parte del tiempo que tienen para escribir sus propias historias a ayudar a los que empezamos a recorrer este camino:



Y muchos otros más de los que he ido cogiendo ideas.


Lo dicho, muchas gracias a todos. Nos vamos viendo y leyendo por el camino…

8 comentarios:

  1. Infinitas gracias, y no ya sólo por la mención :-), sino por la entrada. No sólo es una delicia leerla en cuanto a la forma, sino también por el contenido.

    Creo que ya te lo dije en otra ocasión: no estás sola en esto. Al menos tienes mi compañía. Es probable que otros hayan sido más lanzados, pero no fue mi caso. También yo me dije cientos de veces lo que tú has relatado tan acertadamente: "¿Quién soy yo para decir nada ahí fuera?" ¿Y sabes lo que hice? Escribir sobre ello y publicarlo en un antiguo blog. No es por hacerme publicidad, pero voy a darte el enlace a la entrada del texto que también decidí publicar en mi blog actual, a modo de recordatorio.

    Puede que quien lea la historia sin saber lo que hay tras el telón llegue incluso a pensar que es ingeniosa, pero, entre tú y yo, te diré que ese texto fue una forma de echar fuera mis demonios. Estoy segura de que ahora que sabes esto, leerás a James Stanley de otra forma... ;-)

    Un abrazo y feliz resto de fin de semana.

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    1. Muchas gracias, Ana.

      Siempre me haces sentir que no estoy sola en esto.

      Además (y no es peloteo tonto), para mí tu ejemplo es muy importante. Saber que comenzaste insegura como yo, y que tienes un blog de éxito, que has publicado, y que incluso das clases ya... pues, ¿qué quieres que te diga?

      Mil gracias por estar ahí.

      Un beso y buen fin de semana!!

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  2. Ese "mundo" será tuyo si lo consideras el tuyo. Gracias por seguirme y considerar que te ayudo de alguna manera.

    José Pimat

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  3. Tú estás ya en este mundo. Por mucho dolores de barriga que te cause, formas parte de él. Escribes y eso te convierte en escritora, quieras o no. Escribir será duro, te dará quebraderos de cabeza, malas tardes, noches en vela y disgustos varios, pero si amas esto (y tú lo amas) te va a dar igual, porque es un mundo maravilloso.
    Desde que me quité de encime la capa de "miedo" y me tiré a la piscina (una que estaba vacía), he conocido gente maravillosa, he conseguido cosas que ni imaginaba y he aprendido mucho; he crecido como bloguero, como escritor y como persona.
    Eso es lo que te espera a ti, si quieres cogerlo. Lo tienes ahí, nos tienes a nosotros que te iremos dando "patadas en el culo" para que sigas adelante. No hay excusas que valgan.
    Muchas gracias por seguirme, por el apoyo que das (estos artículos y tus comentarios por las redes son un verdaderos subidón) y por las ganas que le pones a esto.
    ¡Un abrazo y sigue así!

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  4. Puff, Jaume. Bienvenidas sean esas patadas en el culo para que espabile si vienen de vosotros.
    Gracias por las palabras de ánimo. La verdad es que saber que estáis ahí hace que una se sienta acompañada en el aprendizaje y en las frustraciones... esperemos que también lleguen las alegrías compartidas.
    Un abrazo y mil gracias por pasarte, espero verte por aquí de vez en cuando ;-)

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  6. Querída amiga:
    Solo te contaré una historia que, creo, puede resultarte de utilidad. Escribo desde los 14 años, y luedo de otros 38, me decidí a publicar. ¿Sabes por qué?

    "Soy una persona tímida, insegura. Sé lo que es la autoestima pero solo de oídas."

    ¿Te suena? Son tus palabras. Así era yo, creía que no valía nada, hasta que "me asomé al mundo".
    Bienvenida al mundo al que perteneces: el de los escritores. Allí me encontrarás, dispuesto a echarte una mano, la misma que me me echaron los que me animaron a publicar.
    Y gracias por la mención.
    Un abrazo.

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    1. Gracias a ti por tu magnífico blog y por los ánimos que me das visitando el mío, por tu ejemplo y tus palabras.
      Ahí ando, intentando echarme a escribir, pero siempre encuentro muy buenas excusas para no hacerlo...
      Un abrazo

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