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martes, 20 de septiembre de 2016

Procrastinando voy, procrastinando vengo... por el camino, yo me entretengo.

Dos meses y seis días sin pasar por aquí. Dieciséis días desde que nuestra niña volvió a los campamentos de refugiados saharauis... y sigo sin reencontrar el ritmo normal de la vida, esta vida mía que se aleja cada vez más de la escritura. Excusas. Estúpidas, injustificadas, vergonzantes excusas. Esta mañana he estado a punto de comprarme un libro electrónico sobre productividad, menos mal que una de las vocecillas de mi cabeza me ha explicado a tiempo que yo no necesito sacar tiempo de debajo de las piedras para escribir, lo que necesito es dejar de ponerme esas piedras en el camino. 
Este pobre me entiende seguro

Mis piedras son una monada, la verdad. Son piedras cargadas de buenos propósitos para a la humanidad, en serio. No los típicos propósitos de año nuevo revisados en septiembre, nooooo. Los míos son para intentar cambiar el mundo. Antes quería cambiarlo con mis escritos, pero como eso cuesta mucho esfuerzo, ahora lo intento de otras formas.

La acogida de la niña es un pequeño grano de arena para tratar de ayudar a ella y a su familia y para concienciar en nuestro entorno sobre el grave problema que siguen teniendo 41 años después de tener que salir huyendo de sus casas. Pero no voy a mentir, también ha sido disfrute personal después de pasados los primeros quince días de adaptación en los que, como ya sabéis, casi me vuelvo loca yo solita a mí misma.

Como haber "perdido" el verano disfrutando de la niña —en mi vida había ido tanto a la playa y a la piscina ni visto tanto Bob Esponja ni...— no era ya suficiente, estoy inmersa en otros proyectos que este mes de septiembre están tomando ya forma y robando atención y horas. Que conste que no estoy diciendo que me estén dando mucho trabajo, es que yo pierdo el tiempo con ello de forma poco productiva.

Me explico un poco: un grupo de chalados hemos puesto en marcha una asociación dedicada a concienciar sobre la necesidad de protección el patrimonio natural y cultural a través de técnicas de interpretación. La asociación se llama Interpreta Natura, y está dentro de un proyecto aún más ambicioso pero a largo plazo llamado Interpreta y Educa

Nos ha quedado chulo el logo, ¿a que sí?

Hemos comenzado a trabajar ya con algunos ayuntamientos de nuestra zona para hacer actividades con sus escolares. Talleres, rutas interpretativas por parajes naturales, charlas... Todo tiene cabida si se ajusta a nuestros fines. Poco a poco vamos sumando a más gente al proyecto y metiéndonos en nuevos berenjenales. He de reconocer que he ido pasando un poco de puntillas por todo esto, como por todo en esta vida, hasta que me ha dado por hacer mía nuestra colaboración con el Instituto Jane Goodall. Esa mujer me toca el corazón, no puedo evitarlo, y me echo a llorar con cualquiera de sus videos o frases emblemáticas. Y eso que los primates nunca me han hecho especial gracia, lo mío son los lobos, los linces... soy una niña Félix Rodríguez de la Fuente cien por cien. Pero esa posibilidad de trabajar con ellos me ha hecho engancharme al proyecto global y ahí estoy. Además, estoy investigando la forma de dar una vertiente más de protección del patrimonio histórico-artístico.

Resumiendo, que soy capaz de cualquier cosa en vez de ponerme a terminar el relato que debía haber entregado hace ya dos semanas. Y es que no sé por dónde echarle el lazo al final. Es un relato que comencé hace muchos meses y siento que he perdido el estado anímico que me empujó a comenzar a escribirlo. Ya no siento como vivos a sus personajes, ya me resultan ajenos. Soy incapaz de meterme en la historia y pasarme el día pensando en ellos mientras hago otras cosas más prosaicas como dar de comer a mis animales, pasear al perro, cocinar o ducharme... Yo, que mis mejores ideas venían a mí bajo el chorro de agua caliente... Un desastre. El otro día probé a pensar en la piscina cubierta pública mientras ganduleaba en el agua calentita de aquella bañera enorme, y nada. Pero nada, nada, nada. He leído artículos sobre cómo volver al trabajo tras el parón estival. He leído artículos motivadores. He leído artículos sobre cualquier cosa relacionada, aunque de lejos, con la escritura. Y nada, de nada, de nada. Incluso me ha dado por escribir este artículo... ¡¡¡Pero si la semana pasada me creé una lista de música en Spotify y todo!!! Con tal de no terminar el relato... Voy a deciros algo al oído: creo que es miedo escénico, si no lo termino no lo leerá nadie. 

Procrastinación, tu apellido es mi nombre, tu esencia es mi respiración.

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