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martes, 11 de octubre de 2016

Productividad para escritores anárquicos. La eterna pesadilla.

Me quedan tres meses y dos días para cumplir los cuarenta y me preocupa mucho echar la vista atrás y ver cómo he desperdiciado el tiempo más salvaje del ser humano.

Tic, Tac, Tic, Tac...


Ya sé que he hablado del paso del tiempo y de los remordimientos en más de una ocasión, pero este post no va de lamentos. "¡Por fin! ¿Un post sin lamentos? ¡Increíble!". Ya, ya... Es que he decidido dejar de quejarme aquí y en la vida real. ¿Que por qué? Pues porque no hay tiempo para lamentos. Tengo tres meses y dos días para arreglar todo este desaguisado para que no me dé la depre. Además, en este post, Gabriella Campbell lo dice bien claro:

Lo mismo ocurre con las quejas: seguramente habrá quien quiera quejarse contigo, pero ¿realmente quieres llenar tu vida y entorno de personas quejicas? Desde el más puro punto de vista del marketingnos sentimos más atraídos por aquellos que nos hacen sentirnos bien con nosotros mismos y el mundo.



¡Ale, nada de quejas!

Hace unos diez días decidí buscar un planificador semanal y hacerme un horario que incluyera cada hora de mis días y todo, absolutamente todo, lo que se supone que debo hacer cada semana.

Una de mis voces interiores, porque tengo un montón ahí dentro, no se conformaba con gritar sino que le crecieron patitas y piececitos con zapatillas de tacos puntiagudos... Un malestar... Un no me aguanto dentro de mi cuerpo... Un me va a dar una reacción alérgica o algo...

Pero ignoré las advertencias de mi cuerpo y mi conciencia y, siguiendo los consejos de la sabia Ana González Duque a mi manera, me hice con un planificador muy mono. He de reconocer que perdí dos días buscando uno que me gustara, pero los doy por bien empleados. Yo no hago dos horarios como aconseja ella sino que meto todo en uno: cosas de la casa, obligaciones familiares, ejercicio diario, blog, escritura, estudio, asuntos de una asociación que acabamos de montar... Y sí que he encontrado otro planificador (también precioso y también me costó unas cuantas horas encontrar el idóneo) para las comidas porque me ha dado por cambiar mi alimentación un poquito y estoy probando alimentos y recetas nuevas.

Resumiendo. Yo no trabajo fuera de casa, y no tengo un trabajo remunerado pero aun así tengo cubierto cada instante del día desde las siete de la mañana hasta las diez de la noche. Y resulta que estoy feliz.

Sorprendente. Es verdad que es un poco pronto para hablar de cambios consolidados, pero llevo diez días cumpliendo el horario en un 95 %. Eso era algo impensable. Ni en el mejor de mis sueños. De hecho, en el planificador de la semana pasada escribí como reto semanal ser capaz de cumplir el 50 %.

Bien por mí.

Pero lo mejor son los resultados. Es que estoy que no me lo creo. La semana pasada fui capaz de:

  • Probar cinco nuevas recetas.
  • Terminar un relato que tenía atragantado desde hacía meses y tenía que entregar ya.
  • Escribir el guion para un cortometraje como ejercicio final de un curso.
  • Estudiar el temario asignado a la semana según la programación de la universidad.
  • Ir a la piscina dos días y salir a caminar con mi perro los otros cinco.
  • Dedicar todo el sábado a mi madre.
  • Tener la casa más limpia que nunca.
  • Tener ropa planchada en el armario.
  • Salir a tomar algo con los amigos (se me fue un poco la mano con el vermut).
  • Leer mucho.
  • Hacerle caso a mi chico y jugar con el perro y el gato.
  • Empezar a estudiar, gracias al blog de MOLPE, todo lo que hago mal en este blog.
Y lo mejor de todo es que esa vocecita rebelde se ha tenido que callar porque estoy feliz, orgullosa y satisfecha, y no me siento menos yo por ser menos anárquica.

Lo que ya no me hace tan feliz es ver que todo lo hago mal si pretendo que este sea un blog de escritora. Creo que no he tomado ninguna decisión acertada ni al crearlo en sí, así que me queda mucho trabajo por delante. Y una de las cosas que tendrán que cambiar son estos post tan irrelevantes que me gusta escribir... voy a llorar...

¡Eh, que no iba a quejarme! Volvamos a la productividad descubierta en el fondo de un planificador semanal y terminemos con la gran verdad descubierta esta semana:

Todo empieza, como dice Gabriella en el post que os he dicho antes, por hacerse la cama por la mañana.

2 comentarios:

  1. ¿ Que le has hecho a mi hermana ?.
    No te reconozco.
    Tu abandonando la anarquía !!!!
    Has puesto los pies fuera del País de Nunca Jamás ?
    Jajajaaa
    Me alegro por ti.
    Tu trabajo siempre bien hecho.
    Los cuarenta no son una barrera ni una meta, son un punto de inflexión.
    El día que los cumplas degustaremos tus nuevas recetas. Mientras, ve practicando. Jijiji.
    Hasta cuando quieras. Un besazo.
    Te quiero
    S.F.D

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    Respuestas
    1. El complejo de Peter Pan sigue y seguirá conmigo, tranquila, pero necesito saber que mi vida es útil en todos los sentidos posibles. Si ya me dio fuertemente cuando cumplí los 30...
      ¡Qué ilusión que te hayas pasado por aquí!!
      Un abrazote

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