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miércoles, 30 de noviembre de 2016

El CrimNoWrimo como alternativa al NaNoWrimo

Pocos escritores, así en genérico —no entremos a valorar si uno es escritor profesional o aficionado ni cuándo se pasa de uno a otro, ni de si siempre debemos llamarnos escritores a secas porque de eso ya han hablado mucho y mucho mejor de lo que podría hacerlo yo—, no han oído hablar del NaNoWrimo. 50000 palabras escritas en el mes de noviembre de un proyecto de ficción nuevo, para resumirlo.

Como eso me parecía bastante inalcanzable y, además, mi proyecto ya estaba comenzado, tenía que buscar alternativas para aprovechar lo bueno de ese mes de locos.

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Por suerte, fomo parte de un grupito de escritores de novela policíaca y entre nosotros organizamos el CrimNoWrimo. Cada cual podía seguir con el proyecto que tuviera entre manos y el reto a conseguir eran 15000 palabras. Iríamos subiendo al grupo las palabras escritas, nuestras impresiones, nuestros tropiezos, y nos animaríamos los unos a los otros.

Para empezar, como podéis ver en la foto de más abajo, no he terminado el reto, no he podido con él pese a ser tan asequible. Me he quedado a poco más de 3000 palabras. Algunos de mis compañeros sí que lo han conseguido, otros se han quedado más o menos por el camino como yo.



Pero me llevo un montón de cosas positivas de la experiencia. La primera, que he vuelto a entrar en mi historia, que ya llevo en la cabeza a mis personajes noche y día otra vez, y eso es algo que echaba mucho de menos. Lo segundo que destacaría es que dentro del grupo hemos hecho piña, se ha revitalizado nuestra relación a distancia, y es genial sentirles ahí cuando te da el bajón y las palabras no salen, o cuando la vida se te pone patas arriba y no tienes ni tiempo ni fuerzas para sentarte a escribir. 

Otra cosa muy positiva es que he aprendido mucho sobre mí misma, y he crecido como persona en cierto sentido. Me explico: soy una perfeccionista que se queda paralizada ante la más mínima posibilidad de fracaso porque se me educó para ser la mejor en lo que hacía, y si no iba a ser la mejor, más valía dejarlo cuanto antes. Como era bajita y no iba a triunfar en el baloncesto, se me prohibió perder el tiempo jugando, por ejemplo. Lo mío era ser la mejor en clase, y lo fui, incluso cuando ya nadie externo me lo exigía. Este noviembre he aprendido que no es necesario ser la mejor del grupo, la que más escriba, para disfrutar de todos los beneficios del mismo. He aprendido a dejar el orgullo bien lejos de los teclados, a no picarme, aunque podría haber sido una herramienta muy eficaz esa competitividad. Jugué a competir. Lo pasé genial. Pero era un sano juego, no una obligación.

Y todo eso no hubiera sido posible sin mis increíbles compañeros. Espero que ahora, si leen esto, sepan lo mucho que ya significan para mí. Gracias, mil gracias.

Y ahora dejo de ponerme intensa ya... y continúo. Como nos ha gustado tanto la experiencia, vamos a seguir con ella, comenzamos de nuevo mañana. Seguiremos asesinando personajes, buscando pruebas, liando al futuro lector, y apoyándonos día tras día, pese a no habernos visto las caras en persona.

Ya os cuento cómo queda este nuevo reto después de Fin de Año. Hasta entonces, ¡todos a escribir!

Nos leemos la semana que viene.



1 comentario:

  1. ¡Rebonita! También para mi ha sido una maravillosa experiencia y la he disfrutado en la mejor compañía posible. Cada uno de vosotros con vuestras aportaciones habéis hecho de este mes un noviembre literario inolvidable. Mil gracias, Carmen.Ya estoy preparada para este nuevo desafío en el que intuyo que me vais a dar una barrida "que pá qué" (y yo, encantada ;)).
    Muacccsss

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