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miércoles, 31 de enero de 2018

El escritor organizado, o de cómo planificar la carrera de escritor

Mi agenda de escritora de Imborrable
Nunca he sido buena con eso de llevar una agenda, ni cuando estaba en EGB, ni en el instituto ni en ninguno de mis trabajos pasados o actuales. Soy un desastre. Lo que me ocurría de pequeña era que si anotaba en la agenda los deberes y exámenes los eliminaba de mi mente y, como después siempre se me olvidaba mirarla, pues llegaba a clase y me encontraba con sorpresas desagradables.

Después de mucho leer aquí y allá sobre lo mala que es la multitarea y lo necesario que es apuntar las cosas que tienes pendientes para sacarlas de tu mente y poder centrar ésta en lo que tienes entre manos en ese momento, comencé a utilizar folios reciclados doblados por la mitad o post-it para anotar las cosas que tenía que hacer en el día.

Más tarde, me imprimí organizadores semanales para dividir las tareas en varios días y tener las cosas más controladas. Y también me hice con uno mensual para que no se me pasaran las fechas importantes. Lo coloqué todo en un corcho junto a mi mesa... Y me olvidé de mirar el corcho... Esa soy yo.

Así que por Navidad le pedí a Papá Noel que me trajera esta agenda de Imborrable, que trabajan muy bien, son rápidos y majos, y me decidí a pasar aquí la planificación anual de mi carrera de escritora. Que suena muy bien dicho así pero vamos, que estoy empezando y hay poco que contar. Digamos que estoy con los ejercicios de calentamiento todavía y todos sabemos que esto es una maratón y hay que entrenar mucho.

La cuestión es que, como ya os dije en la anterior entrada, y si no la habéis leído, pues aquí está, en noviembre me apunté al NaNoWrimo alentada por Ana Bolox (qué haría yo sin ella) y regresé a esto de juntar letras. Lo disfruté tanto que me animé a seguir y en diciembre comencé a trabajar la planificación a largo, medio y corto plazo con El Escritor Organizado, un planificador ideado por Ana Bolox con un montón de plantillas y un buen manual de instrucciones para saber hacer las cosas bien, sin apresuramientos tontos, con los pies en la tierra y todas esas cosas tan necesarias.

Con esta herramienta comienzas por analizar el año que terminó (o terminaba en ese momento) y ver qué logros habías conseguido, qué cosas se te habían atragantado, y qué había influido para bien o para mal para que lograras o no lo que te habías propuesto. Analizar con detalle los fracasos me llevó a darme cuenta de que los había visto venir pero no había hecho nada para remediarlo, y eso fue un buen capón en la cabeza que me di yo a mí misma porque sí, me lo merecía. Pero no se analiza sólo lo malo, después te recreas en lo bueno y eso te da el subidón para afrontar el futuro con ganas. Y lo bueno en mi caso, en cuanto a querer ser escritora, era haber terminado mi primer manuscrito de novela.


Al releer esto me sigue entrando dolor de estómago


Siguiendo con el programa de Ana, tocaba ponerse a pensar dónde quiero verme en el futuro y, después, ir volviendo hasta el presente, poquito a poquito, para planificar los pasos a seguir. Si aún no tenéis el Escritor Organizado, corred a comprarlo, no seáis tontos, porque no puede haber inversión mejor. El trabajo con las plantillas fue arduo. Reconozco que me dolió el estómago y me puse muy nerviosa al ir completándolas porque vi que no era tan imposible como pensaba pero, sobre todo, porque vi la cantidad de trabajo que tenía por delante y la de miedos que tenía que agarrar por los cuernos de una vez.

Valió la pena, insisto e insistiré una y mil veces. Y lo estoy midiendo esta semana. Me explico: una de las cosas que tienes que hacer a final de mes es ver si has cumplido con los propósitos que habías puesto en la planificación de cada semana. Si te habías pasado de fantasioso, toca asentar más los pies en el suelo y ser realista y acomodar lo que no has podido hacer en el mes siguiente y ver si tienes que reajustar incluso el trimestre. Si te quedas corto y te ha sobrado tiempo (cosa más que rara), ya sabes que puedes cargar un poco más tu planificación en los meses siguientes si vas a disponer poco más o menos del mismo tiempo. Y así cada mes y también cada trimestre.

Volviendo al tema de la agenda. Como tenía tan poco confianza en mí y en mi capacidad para cumplir mis buenos propósitos, porque tenía la moral muy alta al terminar la planificación pero me conozco, en mi preciosa agenda nueva sólo puse la planificación de enero y sólo en la parte de notas del calendario mensual. Ninguna anotación en el apartado semanal, para poder ir replanificando cosas ya desde la primera semana.

Pero... redoble de tambores... Salvo una cosa que escapa a mi control, ¡no sólo he cumplido con la programación sino que tengo medio febrero adelantado! Ay, mi madre, que no me lo creo.

Lo que no he podido hacer es iniciar los trámites legales (ISBN, depósito legal, etc.) del cuento infantil que estoy a punto de publicar con otro coautor y una magnífica ilustradora porque no nos poníamos de acuerdo con la portada y algún detalle más. Pero, a cambio, hemos adelantado mucho la escritura de la segunda parte del libro del que sólo había previsto terminar la escaleta. Así que en febrero podré cambiar tiempo de escritura por tiempo para trámites legales y ya está.

Además, también he puesto en marcha de nuevo este blog, que estaba previsto para el mes que viene, he creado la lista de suscriptores con correos quincenales (si no estás suscrito, ya tardas ;-), jeje), he ideado la web para esa saga de cuentos y preparado también ya su lista de suscriptores y material para ella y para redes sociales... que también tenía planificado para febrero.

Y, porque eso no es todo. Tenía pensado comenzar a pensar en una nueva novela en febrero, pero ya llevo media escaleta y tres capítulos escritos. Y he hecho tres cursos de la plataforma de Marketing online para Escritores en vez de uno, como había agendado. Y he aprendido mucho con los artículos de Jaume Vicent de Excentrya, y de muchos otros blogueros y escritores que son un gran acicate para mí.

Con todo esto no quiero lanzar las campanas al vuelo y ya sé que igual el mes que viene me quedo a mitad y es un puñetero fracaso y vengo aquí a final de mes a lloriquear y... Pero algo tengo muy, muy claro: 



Ahora queda seguir trabajando para seguir cumpliendo pequeños sueños cada día, cada semana, cada mes. Queda tooooodo el trabajo del mundo por delante pero eso ya, más que asustarme, me motiva, porque empiezo a tener herramientas para enfrentarme a lo que haga falta. 



4 comentarios:

  1. Me encanta tu experiencia de organización.
    Yo también lo he intentado todo, pero mi problema es que siempre quiero hacer más de lo que puedo, y al final acabo abandonando todo.
    Por suerte, con El escritor organizado de Ana Bolox, he conseguido marcar pocos objetivos con metas realistas para ir cumpliendo poco a poco.
    Seguiremos caminando juntas y organizadas.
    (Nunca me deja comentar con la cuenta de mi blog, así que lo hago con otra)

    Un abrazo.
    Laila R.

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    Respuestas
    1. Hola, Laila
      Qué bien que te hayas pasado a leer y comentar. Ana Bolox nos ha salvado un poco a las dos, ¿verdad? Aunque tú vas mucho más lanzada y me alegro mucho.
      Y sí, seguiremos caminando juntas, que es como se llega más lejos.
      Un beso,
      Carmen

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  2. Gracias por lo que me toca y felicidades por un trabajo bien hecho. Al final, cada uno es hijo de sus propias obras y tú trabajas mucho y muy bien :-)

    Un abrazo.

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    1. Gracias a ti, por todo, y también por pasarte por aquí y comentar. La verdad es que, como decía mi padre: "Para trabajar, herramientas", y tu Escritor Organizado es una muy buena.
      Un abrazo

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